Durante el embarazo, todo lo que el bebé necesita para crecer y estar sano (vitaminas, minerales y azúcar) proviene de la mujer embarazada. Si todo funciona como debe, tanto la mujer embarazada como el bebé tendrán la energía que necesitan.
En el caso de la diabetes gestacional, los niveles elevados de azúcar en sangre de la embarazada se transmiten al bebé. Si los niveles de azúcar de tu bebé son demasiado altos, tendrá que producir más insulina para reducirlos.
La insulina es también una potente hormona del crecimiento. Si tu bebé produce demasiada, puede crecer rápidamente y llegar a ser más grande de lo habitual. Esto puede aumentar el riesgo de lesiones tanto para la persona embarazada como para el bebé durante el parto. A veces es necesario realizar una cesárea.
Durante el parto, tu equipo sanitario controlará de cerca tus niveles de azúcar en sangre. Te mantendremos informada de lo que vaya sucediendo y, si lo necesitas, te administraremos medicación para regular tus niveles de azúcar en sangre durante el parto.