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Acerca de la diabetes gestacional

¿Qué es la diabetes gestacional?

La insulina es una hormona producida por el páncreas. Ayuda al organismo a utilizar el azúcar (glucosa) como fuente de energía. Además, mantiene los niveles de azúcar en sangre dentro de los límites normales.

Durante el embarazo, tu cuerpo necesita más insulina; ¡hasta tres veces más! Esto obliga a tu páncreas a trabajar más.

Algunas personas no pueden producir la cantidad de insulina necesaria para satisfacer esta nueva necesidad y su nivel de azúcar en sangre aumenta. Cuando esto ocurre, se denomina diabetes gestacional.

Efectos de la diabetes gestacional

Cómo afecta la diabetes gestacional a tu bebé

Durante el embarazo, todo lo que el bebé necesita para crecer y estar sano (vitaminas, minerales y azúcar) proviene de la mujer embarazada. Si todo funciona como debe, tanto la mujer embarazada como el bebé tendrán la energía que necesitan.

En el caso de la diabetes gestacional, los niveles elevados de azúcar en sangre de la embarazada se transmiten al bebé. Si los niveles de azúcar de tu bebé son demasiado altos, tendrá que producir más insulina para reducirlos.

La insulina es también una potente hormona del crecimiento. Si tu bebé produce demasiada, puede crecer rápidamente y llegar a ser más grande de lo habitual. Esto puede aumentar el riesgo de lesiones tanto para la persona embarazada como para el bebé durante el parto. A veces es necesario realizar una cesárea.

Durante el parto, tu equipo sanitario controlará de cerca tus niveles de azúcar en sangre. Te mantendremos informada de lo que vaya sucediendo y, si lo necesitas, te administraremos medicación para regular tus niveles de azúcar en sangre durante el parto.

Cómo te afecta la diabetes gestacional

Cómo cuidar de ti misma y de tu bebé

El tratamiento para la diabetes gestacional consiste en mantener los niveles de azúcar en sangre lo más cerca posible de los valores recomendados. Hay varias formas en las que puedes ayudarte a ti misma.

Actividad física

Te hablaremos sobre la actividad física durante el embarazo. Antes de empezar cualquier tipo de actividad, consulta con tu médico para saber qué actividades son seguras para ti. Puede haber ocasiones en las que tu médico te recomiende reposo por tu salud o la de tu bebé.

Si para ti es seguro hacer ejercicio:

  • Realiza actividades que te gusten y con las que te sientas cómodo. Quizá te guste pasear, nadar o practicar yoga.
  • Intenta mantener un nivel moderado de actividad, como caminar entre 20 y 30 minutos la mayoría de los días de la semana.
  • Haz ejercicio después de comer. Te ayudará a controlar tus niveles de azúcar en sangre.

La actividad física regular es beneficiosa para el cuerpo y la mente, y puede ayudarte a mantener un peso saludable.

Llevar un registro

Es importante que guardes los siguientes documentos:

  • Tus resultados de glucemia
  • Cualquier cambio en tu rutina de ejercicio, tu dieta o tu insulina

En cada visita revisaremos tu historial para ver si es necesario modificar tu plan de cuidados.

Durante el embarazo se debe limitar el consumo de cafeína y de algunos edulcorantes artificiales. Se deben evitar los edulcorantes artificiales que contengan sacarina y ciclamatos.

Quizá también te interese eliminar o reducir el consumo de dulces muy azucarados y/o alimentos ricos en hidratos de carbono para controlar los niveles de azúcar en sangre después de las comidas.

Medicina

Es importante que empieces a tomar ácido fólico. Se recomienda tomar un complejo multivitamínico diario que contenga 5 mg de ácido fólico al menos tres meses antes de intentar quedarte embarazada y durante los tres meses posteriores al embarazo. Desde los tres meses hasta las primeras seis semanas tras el parto, así como durante la lactancia, debes tomar un complejo multivitamínico que contenga entre 0,4 y 1,0 mg de ácido fólico.

Si sigues los consejos de tu equipo sanitario, pero tus niveles de azúcar en sangre siguen siendo demasiado altos, es posible que tengas que empezar a tomar insulina. Muchas personas con diabetes gestacional toman insulina. No le hará daño a tu bebé, ya que no atraviesa la placenta para llegar al torrente sanguíneo del bebé. Tu equipo sanitario te explicará cómo tomarla y cuáles son sus efectos.

Tu educador en diabetes te enseñará:

  • Los nombres y tipos de insulina que vas a utilizar
  • Cuándo administrarse insulina y cómo hacerlo
  • Cómo equilibrar la insulina con las comidas
  • Cómo evitar la hipoglucemia
  • Qué dosis de insulina debes tomarte: La cantidad de insulina que necesitarás puede variar a medida que avance el embarazo

Que necesites más insulina es simplemente una consecuencia normal del crecimiento de tu bebé.

Pruebas de seguimiento

Después del parto

La salud de tu bebé

A tu bebé se le realizará una punción en el talón para comprobar sus niveles de azúcar en sangre. Todos los análisis de sangre se realizan mientras el bebé está en contacto piel con piel y durante la lactancia, para ayudar a controlar el dolor que pueda sentir. Después, es posible que trasladen a tu bebé a la unidad de cuidados intensivos neonatales para que podamos controlar de cerca sus niveles de azúcar en sangre durante las próximas 24 horas. No estamos buscando detectar diabetes, sino comprobar si es necesario aumentar la frecuencia de las tomas para que los niveles de azúcar en sangre del bebé vuelvan a la normalidad.

Lactancia materna y lactancia con el pecho

La diabetes gestacional no afecta a tu capacidad para dar el pecho a tu bebé. Tu leche es una buena fuente de nutrición para el bebé y le ayuda a combatir las infecciones. Dar el pecho también puede ayudarte a perder peso.

Revisión posparto

Como persona que ha padecido diabetes gestacional, tienes un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2. Debes someterte a un control médico en los seis meses siguientes al parto. Aunque tus niveles de azúcar en sangre sean normales tras el parto, debes tener especial cuidado.

Hazte un análisis de sangre en ayunas:

  • Antes de cumplir los 40 años
  • Con una frecuencia superior a cada tres años

Estas son las recomendaciones para las personas que no presentan factores de riesgo. Te ayudarán a asegurarte de que tus niveles de azúcar en sangre se mantengan dentro de los valores normales.

Si has estado tomando insulina, deberías poder dejar de hacerlo una vez que nazca tu bebé. Tu equipo sanitario te ayudará a tomar estas decisiones.

Tu salud en el futuro

Las personas que han padecido diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Mantener una vida activa y un peso saludable puede prevenir la aparición de diabetes en el futuro.

La diabetes tipo 2 podría aparecer años después de dar a luz. Por eso es importante que te hagas pruebas de detección de diabetes con regularidad. Empieza por hacerte un análisis de glucemia en tu primera visita al médico tras dar a luz.

Infórmate sobre los síntomas de la diabetes tipo 2. A menudo, en las primeras fases no se presentan síntomas. Cuando aparecen, pueden ser graduales y muy leves. Entre ellos se pueden incluir:

  • Sentirse cansado
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies
  • Visión borrosa
  • Aumento del hambre y la sed
  • Micción frecuente
  • Infecciones frecuentes y cicatrización lenta de cortes o llagas

Lo más importante es que te hagas un análisis de glucemia antes de volver a quedarte embarazada.

Resumen

La diabetes gestacional es una afección con la que tú y tu bebé podéis convivir. La mayoría de las personas con diabetes gestacional tienen bebés sanos. Solo recuerda:

  • Colabora con tu equipo sanitario
  • Comprueba tu nivel de azúcar en sangre y las cetonas en la orina siguiendo las instrucciones.

Si te cuidas como es debido, deberías poder controlar tu nivel de azúcar en sangre y tener los menores problemas posibles.

La información que figura en este documento se presenta de forma resumida, es de carácter general y se facilita únicamente con fines informativos.

La información se ofrece únicamente con el fin de ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor determinadas afecciones médicas y las opciones de tratamiento. El contenido no pretende en modo alguno sustituir el asesoramiento médico profesional y no debe interpretarse como recomendaciones terapéuticas.

Consulte siempre a su médico u otro profesional sanitario cualificado si tiene alguna duda sobre una afección médica. Ni el contenido ni ningún otro servicio ofrecido por este folleto o a través de él deben utilizarse como base para un diagnóstico o tratamiento médico sin la intervención y participación de un médico.